![]() |
| Ana Maria en Manhattan NYC 2010 |
Llegamos a mediados de Febrero empezado el siglo, ya saben, el frío siempre es un tema, uno viene del verano del sur para llegar al peor invierno en tan solo 16 horas de viaje, un cambio de vida y estación.
-Un cambio
que trae efectos duraderos, imaginaba mil cosas detrás de este desafío.
Me
gusta New York, todos es de talla mayor; los edificios, las carreteras, la
extensión de la ciudad, el comercio., la vida.
La mente suele disfrazar la ansiedad con cuotas
pequeñas de valor, el desafío es inmenso., el paisaje también.
La primera
frase al salir del JFK;
¡Uf que frío es este!
Una imagen
que traspasa el tiempo.
Vamos,
adelante, lo tenemos que hacer, me dije en silencio frotando mis manos mientras las soplaba con vehemencia.
Hay que
marcar el inicio del camino con el entusiasmo que viene de muy adentro. Es casi todo lo que recuerdo de mi llegada...
La mente es frágil, como la vida, pero no tiene límites, he mirado desde la altura todo en perspectiva, un especie de meditación espacial intensa, ja: se ve todo ; lo bueno, lo malo, aquello que fue brillante
y los oscuros callejones de nuestros errores.
Diez años después tengo la imagen de nuestra llegada a esta enorme ciudad, ¡pero saben! El olvido:
¡como se hace cargo lentamente de nosotros!
¡como se hace cargo lentamente de nosotros!
La memoria
con el tiempo nos va dejando inválidos, carecemos de miles y millones de
detalles tan hermosos que son difíciles de recordar. Por algo repetimos los mismos errores del pasado.
Cuantas sonrisas y
pequeñas frases, emociones, disgustos, entusiasmos y una larga lista de
“historia nuestra” hoy no están conmigo; Solo el recuerdo del frío en el rostro.
Buen dicho
de la abuela:
la memoria es frágil, y yo agrego; selectiva, tengo algunos pasajes de
mi vida, y otros simplemente no existen, se escapan, se pierden en el rincón
más oscuro de la memoria.

No hay comentarios:
Publicar un comentario