sábado, 11 de enero de 2014

Frío + desafío sin memoria

                                 
Ana Maria en Manhattan NYC 2010

Llegamos a mediados de Febrero empezado el siglo, ya saben, el frío siempre es un tema, uno viene  del verano del sur para llegar al peor invierno en tan solo 16 horas de viaje, un cambio de vida y estación.

-Un cambio que trae efectos duraderos, imaginaba mil cosas detrás de este desafío.


Me gusta New York, todos es de talla mayor; los edificios, las carreteras, la extensión de la ciudad, el comercio., la vida.



La mente suele disfrazar la ansiedad con cuotas pequeñas de valor, el desafío es inmenso., el paisaje también.



La primera frase al salir del JFK;

  ¡Uf que frío es este!

Una imagen que traspasa el tiempo.

Vamos, adelante, lo tenemos que hacer, me dije en silencio frotando mis manos mientras las soplaba con vehemencia.

Hay que marcar el inicio del camino con el entusiasmo que viene de muy adentro. Es casi todo lo que recuerdo de mi llegada...

La mente es frágil, como la vida, pero no tiene límiteshe mirado desde la altura todo en perspectiva, un especie de meditación espacial intensa, ja: se ve todo ; lo bueno, lo malo, aquello que fue brillante y los oscuros callejones de nuestros errores.

Diez años después tengo la imagen de nuestra llegada a esta enorme ciudad, ¡pero saben! El olvido:
 ¡como se hace cargo  lentamente de nosotros!

La memoria con el tiempo nos va dejando inválidos, carecemos de miles y millones de detalles tan hermosos que son difíciles de recordar. Por algo repetimos los mismos errores del pasado.


Cuantas sonrisas y pequeñas frases, emociones, disgustos, entusiasmos y una larga lista de “historia nuestra” hoy no están conmigo; Solo el recuerdo del frío en el rostro.


Buen dicho de la abuela: 



la memoria es frágil, y yo agrego; selectiva, tengo algunos pasajes de mi vida, y otros simplemente no existen, se escapan, se pierden en el rincón más oscuro de la memoria.

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