Detrás de mi "orgullo" estoy yo, el “yo” que no sabe distinguir los errores,
el “yo” que no cree que existan, la implacable soberbia de mi interior, el “yo”
más consiente de ellos, el que se anima a reconocerlos y tener la conciencia,
como dijo G. Bernard Shaw; la vida está lleno de ellos.
La imagen que tengo de muchas imprudencias que me llevaron a cometer
errores y la absoluta tranquilidad que uno aprende de ellos. ¿Fue doloroso?
Siempre los es.
Nunca será un error amar.
¿Que es el aprender de un error? sino la repetición de los mismos, la perfección,
creo lo dijo el bendito Benedetti, "la perfección es una pulida colección de errores"
Hasta este punto he conocido muchos de los míos, aquellos que me han
dejado tirado en el camino sin más que la certeza de las cicatrices que se
llevan hasta la tumba.
El error más grande es no reconocer, y la virtud mayor es saber que te
equivocas, ¡es dulce a pesar de lo amargo! ¿Una ironía de la vida? Una como tantas.
Yo por ejemplo he sufrido mis caídas, pero el proceso de surgir tiene un sabor
especial, dulce y alentador.
Deseo ser un libro lleno de errores, el aprendizaje que viene, la
montaña de aciertos que están detrás, probar que todo en la vida viene a perfeccionarnos
a pesar de... intentos fallidos y sentimientos de culpa. Los
baches indican que el camino tiene defectos, la vida no es la carretera suave, directa y rápida, más bien es un
camino de tierra, con hoyos, piedras y desvíos inesperados, los errores son
parte de ese camino lento.
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