martes, 14 de enero de 2014

Dinero-Fútbol y Música.



Mi Padre y Yo
Ayer en mi Blog un (Unknow-Desconocido) comentó:

"... nice , parte 2 el próximo año a lo Peter Jackson"  Jaja

parte 2...

Siempre me jacte de repetir los 19 campeones mundiales de fútbol con sus respectivos contrincantes y resultados, con el tiempo solo pude enumerar los campeones, actualmente con suelte los últimos diez (Alzheimer)
En el año 1974 se llevó a cabo el mundial de Alemania, era mi primer mundial, al menos en la cajita mágica de 20 pulgadas en blanco y negro, en el 70 de México Chile no asistió, y con tan solo cuatro años en el 66 ni idea de que ocurría en Inglaterra con mi selección, en el mejor mundial de Chile en casa año 1962 tenía un mes de nacido, ¡suerte la mía!,

Pero volvamos al 74 con doce años estaba de niñero de un hermano de 8 años y un bebe de 1 con dos meses de nacido, no recuerdo a mi padre conmigo, a veces creo saber que aún estaba fresquita la guerra del tata Pinocho con el diabólico Marxismo-Leninismo, de seguro andaba recogiendo bultos en el Mapocho para ser depositado con premura en el “tranquilo mar que te baña”

En aquellos tiempos existían dos Alemania, creo por los coletazos de la segunda Guerra mundial, lo interesante que fuimos a una repesca con la Unión Soviética, empatamos de ida y de vuelta los Soviéticos no se presentaron, ¡gracias Pinochet!
Automáticamente estábamos en Alemania.

Como los Chilenos cargamos con una suerte de “sufridos” nos tocó con las dos Alemania, no se le pudo ganar a una, que a la postre fue el Campeón, al menos empatamos con la Alemania Democrática. El estallido del edificio fue enorme con el gol de Ahumada en el minuto 69, el bebe lloraba asustado, no entendía los gritos, la emoción estaba de alguna forma a flor de piel, recuerden que estábamos a menos de un año del golpe militar.

Conseguimos dos empates, no alcanzo¡¡¡ para la casa¡¡¡ 
Volveríamos en España el año 1982 y el famoso penal de Cazely, pero esa es otra historia.

Quisiera tener más recuerdos que solamente el fútbol en mi mente, mis hermanos pequeños, mi vieja en sus trajines del día, mi papa con su uniforme de combate que usaba después de los acontecimientos del año anterior, al crecer mis intereses estaban cambiando, el mundo de un niño de 12 años es interesante si se piensa ahora con cincuenta años en el cuerpo, tenía mi novia en el cuarto piso, pero estaba “enamorado” de la del edificio del frente, no soñaba con  abrazarla, eso estaba fuera de mi alcance, solo la pensaba en mis sueños como la princesa de los cuentos de Disney.

 Más de una oportunidad me encontraba en las noches desde mi ventana mirando su departamento, a ver si aparecía e intercambiar miradas. Nos gustábamos, nunca logré besarle, para eso estaba la novia del piso de arriba, siempre muy dispuesta a uno que otro ósculo infantil de mi parte.

Cuando mi padre apareció después de un mes en campañas del Mapocho, se apiado creo de mí, y me llevo a uno de sus trabajos nocturnos de músico itinerante en un local de la época, al escuchar el ritmo, y la mágica armonía de los instrumentos, creo me gustó la música en general, claro no alcanzo para ser músico, pero si para entender un poco más al padre que luchaba por su familia.

Pienso en su lucha interior, ya no quería ser el militar, con los horarios, las ordenes, y las campañas largas que dejaban en él un dejo de nostalgia

 la música era lo suyo...

aunque significara con el paso de los años, mucha intranquilidad en el sostén del hogar, ¡claro! No siempre lo que nos gusta trae dinero, yo por ejemplo siempre quise estudiar psicología, historia, debates, derecho, arquitectura, arte, docencia, pero ya saben, se necesita más que una buena memoria y repetir los campeones mundiales desde el año 30 a la fecha, se necesitaba “Dinero”





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