Alguien nos desplazó en algún momento sin darnos cuenta, se tomo la libertad que otorga el olvido, de instalar paredes que son difíciles de derribar, no por la altura ni la fortaleza del muro sino por la distinguida analogía que existe entre la pobreza y el desprecio disimulado.
Había familia que se fundamentaba en la tolerancia, en la unidad del cariño, una amalgama de temores y esperanzas unidas, ahora se estila el ; "sálvese quien pueda"
Hemos tenido que aprender a cultivar la soledad como una bella flor.
La realidad es inquietamente triste y feroz.
Tenemos contacto casi sin quererlo, por inercia llevamos las relaciones de los personajes sin rostro, el hecho es que tenemos contradicciones profundas, es un mundo de apariencias, la muleta que manejamos son los prejuicios, somos extraños conviviendo con los que supuesta mente amamos.
Que tiempos aquellos en que se te valoraba no por la marca y el año de tu auto, tu valor no lo daba tu posición financiera ni cuanto pesaba tu billetera.
Todo consistía en tus sueños, valores y principios, era la persona no su riqueza o pobreza lo que contaba.
Es cierto que los tiempos cambian y la familia no es la misma, algunos aún conservan aquella cosa antigua y media caduca de preocuparse por el otro, aún existe familia, amigos y hasta desconocidos con la inexplicable ocurrencia de ofrecer ayuda a cambio de nada.
Talvez en el pasado las relaciones familiares carecían de orgullo
nos aceptábamos tal cual éramos, hoy tenemos una lupa que analiza errores solamente en un sólo sentido y erróneamente nos elevamos por encima de algunos que no califican como pobres y no cabemos en su círculo de "riqueza"
Alguien nos desplazo y no nos hemos enterado
Que tiempos aquellos en que se te valoraba no por la marca y el año de tu auto, tu valor no lo daba tu posición financiera ni cuanto pesaba tu billetera.
Todo consistía en tus sueños, valores y principios, era la persona no su riqueza o pobreza lo que contaba.
Es cierto que los tiempos cambian y la familia no es la misma, algunos aún conservan aquella cosa antigua y media caduca de preocuparse por el otro, aún existe familia, amigos y hasta desconocidos con la inexplicable ocurrencia de ofrecer ayuda a cambio de nada.
Talvez en el pasado las relaciones familiares carecían de orgullo
nos aceptábamos tal cual éramos, hoy tenemos una lupa que analiza errores solamente en un sólo sentido y erróneamente nos elevamos por encima de algunos que no califican como pobres y no cabemos en su círculo de "riqueza"
Alguien nos desplazo y no nos hemos enterado
