El primer día de (posible “trabajo “ ) en el New York del año
96, me sentía más nervioso que monja con atraso, nuestro hermano menor, ya con
diez años de pujante experiencia en la enorme urbe, nos llevó a Manhattan donde
se encontraba el punto de la entrevista, bien…llegamos, bajamos del carro, nos
encaminamos a un edificio de estacionamientos, de aquellos que abundan en esta
ciudad, por ser esta el epicentro de tanta actividad, son edificios
especialmente diseñados para albergar en cada piso una gran cantidad de automóviles
perfectamente estacionados,
¡nadie le dijo a mi hermano que en mi vida había estacionado un carro en Chile! jaja
la única experiencia de conducción radicaba en un curso de 15 días antes de viajar y si no me engaña la memoria; nunca terminé.
Obviamente no estábamos preparados para el trabajo, el señor, muy amable nos miró, creo yo con cierta benevolencia, desde el principio de la prueba de parqueo, se dio cuenta que no teníamos “dedos pal’ piano”, no sé, si en verdad logre estacionar el bendito carro, solo tengo en mi mente, aquella sensación que desde antes de la prueba uno sabe que te va ir “como el forro”, efectivamente; ¡nos fue como el forro! ja
¡nadie le dijo a mi hermano que en mi vida había estacionado un carro en Chile! jaja
la única experiencia de conducción radicaba en un curso de 15 días antes de viajar y si no me engaña la memoria; nunca terminé.
Obviamente no estábamos preparados para el trabajo, el señor, muy amable nos miró, creo yo con cierta benevolencia, desde el principio de la prueba de parqueo, se dio cuenta que no teníamos “dedos pal’ piano”, no sé, si en verdad logre estacionar el bendito carro, solo tengo en mi mente, aquella sensación que desde antes de la prueba uno sabe que te va ir “como el forro”, efectivamente; ¡nos fue como el forro! ja
-bien muchachos cualquier
cosa me dejan su teléfono y los llamo-
Se sabía que nos
faltaba años de experiencia para el “trabajito”
¿cómo era posible estacionar aquellos carros caros en un espacio tan pequeño? y agréguele los nervios de no tener que arruinar un modelito de aquellos.
¿cómo era posible estacionar aquellos carros caros en un espacio tan pequeño? y agréguele los nervios de no tener que arruinar un modelito de aquellos.
Dejamos el edificio, la prueba, tal vez no duro ni diez
minutos, era demasiado evidente que no estábamos preparados, sentí cierto
alivio al salir de allí, en la confusión, o mejor dicho la desilusión nos
perdimos de vuelta a casa, no es fácil manejarse en NYC, a pesar de que
llegamos en bus y estábamos a dos cuadras de nuestro destino, una llamada para
aclarar el panorama nos hiso ver nuestra total desorientación, nuestro empeño
no iba a durar tan poco, estábamos empezando, se sabía que no sería fácil, nunca
lo ha sido lejos de casa, mi hermano nos preguntó ¿cómo les fue?
mi R= "cualquier cosa nos llaman"
no le iba a decir que no tuvimos ninguna oportunidad, vendrían otros trabajos, otros aprietos y desafíos, para empezar la experiencia estaba fuerte, muchos piensan que la vida es fácil en el extranjero, y que todas las puertas se abren de par en par para aquellos que desean triunfar, de hecho, están cerradas, uno solamente las abre con la actitud apropiada, aquella que desafía tu propio desanimo o falta de fe en uno mismo, puedes lograr el éxito que quieras, el trabajo duro, los buenos propósitos y la balanza alineada en lo que es realmente la felicidad, no todo es trabajo, dinero y falta de tiempo. La ciudad grande te puede quitar y otorgar todo eso, pero cuando llegas a tu cuarto y piensas hacia dónde va tu vida, la respuesta debería dejarte tranquilo, independiente si pasaste o no la prueba del día.
mi R= "cualquier cosa nos llaman"
no le iba a decir que no tuvimos ninguna oportunidad, vendrían otros trabajos, otros aprietos y desafíos, para empezar la experiencia estaba fuerte, muchos piensan que la vida es fácil en el extranjero, y que todas las puertas se abren de par en par para aquellos que desean triunfar, de hecho, están cerradas, uno solamente las abre con la actitud apropiada, aquella que desafía tu propio desanimo o falta de fe en uno mismo, puedes lograr el éxito que quieras, el trabajo duro, los buenos propósitos y la balanza alineada en lo que es realmente la felicidad, no todo es trabajo, dinero y falta de tiempo. La ciudad grande te puede quitar y otorgar todo eso, pero cuando llegas a tu cuarto y piensas hacia dónde va tu vida, la respuesta debería dejarte tranquilo, independiente si pasaste o no la prueba del día.

No hay comentarios:
Publicar un comentario