Si crees que ya no es tiempo para perseguir tu sueño más
preciado, si sentís que el intento de búsqueda de la felicidad tiene fecha de
vencimiento, si estas convencido de lo que no se logra en la juventud no se logra jamás,
si vivís en un permanente estado de frustración porque crees que ya nunca
alcanzaras las metas deseadas, si crees que la edad es un obstáculo insalvable para
cualquier logro, esta nota es para vos.
Un refrán dice; “Nunca es tarde cuando la dicha es buena”
Siempre las frases negativas nos llevan a la falta de acción y
a la consecuente frustración. Son aquellos obstáculos invisibles que quiebran
nuestra voluntad.
Uno está dispuesto en la medida que nuestros pensamientos conducen
a lograr traspasar el miedo, y aprender de los errores más que de los aciertos,
nos llenamos de conocimiento, y queramos o no, es la experiencia la que nos
hace llegar al éxito.
¿Cómo voy a hacer esto a la edad que tengo? Te suena
familiar.
Hay frases nocivas y
frenadoras como esta, y también las hay positivas, energizantes y optimistas
que nos llevan a la acción y nos permiten experimentar e intentar todos los días
alcanzar la felicidad con la que soñamos.
Reemplace por ¿Cómo no voy a intentar lo que siempre soñé?
La cultura occidental piensa que cuando nuestro cuerpo ha
superado la etapa de brillar en las competencias deportivas y en los avisos
publicitarios, ya no estamos en condiciones de emprender nuevos proyectos.
En Oriente en cambio, el paso del tiempo significa adquisición
de sabiduría.
Tenemos varios nacimientos en el transcurso de la vida, cada
vez que nos REINVENTAMOS estamos naciendo de nuevo.
Ademas, una crisis es una posibilidad para recargar nuestras baterías
emocionales y disponer de la fuerza necesaria para desprendernos las invisibles
cadenas que nos impulsan a la inacción.
Todos tenemos fortalezas escondidas que surgen en los
momentos de crisis.
Saber cuál es nuestra MISIÓN y ser consecuente con ella es
una forma infalible de garantizarse una existencia plena en cualquier etapa
donde nos encontremos.
Llegada cierta edad, muchas personas creen que de allí en
adelante se han clausurado sus posibilidades de innovación, renovación cambio.
En consecuencia tienen una actitud pasiva en la creencia que ya es tarde para emprender nuevos proyectos.
En consecuencia tienen una actitud pasiva en la creencia que ya es tarde para emprender nuevos proyectos.
No es así, tu edad no tiene nada que ver, es tu actitud
frente a los desafíos que enfrentar.
La actitud, la gasolina que hace funcionar todo el engranaje
de tu motor que son tus acciones diarias.
Evite como el veneno las preguntas falsas, solo tienen como
objetivo “frenar” la acción por miedo a realización plena de los deseos más
profundos y genuinos.
Preguntarse de una manera negativa solo lleva a encontrar una
respuesta negativa.
Solo pregúntese; ¿Por qué no?

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