domingo, 30 de noviembre de 2014

Ciencia versus Religión



Respeto al científico Británico Stephen Hawking, pero estoy en total desacuerdo con su declaración  respecto a la religión al contestar a un periodista su actual opinión del tema de Dios y los milagros en general, el científico responde;

«En el pasado, antes de que entendiéramos la ciencia, era lógico creer que Dios creó el Universo. Pero ahora la ciencia ofrece una explicación más convincente. Lo que quise decir cuando dije que conoceríamos 'la mente de Dios' era que comprenderíamos todo lo que Dios sería capaz de comprender si acaso existiera. Pero no hay ningún Dios. Soy ateo. La religión cree en los milagros, pero éstos no son compatibles con la ciencia».

Sin embargo el debate está abierto en todos los foros científicos y religiosos, nada se da por sentado, cada posición tiene sus propias explicaciones y surgen cada día un creciente número de  hechos que respaldan la estrecha relación que existe entre los milagros y la ciencia.

Los milagros realizados por Jesús, descriptos en la Biblia, son objeto de debate desde hace siglos. No se sabe a ciencia cierta si Jesús era capaz de realizar milagros, no obstante la ciencia se ha encargado de llevar a la práctica, con otras técnicas, muchos de aquellos "milagrosos" fenómenos.

Virgen embarazada
De acuerdo a los textos bíblicos, Jesús fue concebido por la Virgen María de manera inmaculada, sin sexo. Actualmente, esto puede darse gracias a los procesos de inseminación artificial. Si bien no existe el registro que dé cuenta de esto, es altamente probable que alguna mujer virgen haya tenido un hijo mediante esta técnica.

La curación del lisiado
Jesús permitió que un lisiado volviera a caminar. La ciencia también lo ha logrado, mediante el uso de prótesis en amputados, o de manera más compleja, mediante la estimulación independiente de los nervios cerebrales en personas con problemas neuro motores.

Multiplicación de los panes y los peces
Jesús habría logrado la multiplicación de los panes y los peces, evitado que las personas pasaran hambre. La tecnología y la ciencia involucradas en la producción de alimentos han permitido la producción a gran escala de los panes, los cereales y los alimentos procesados. También las frutas y verduras pueden ser cultivadas a gran escala. El milagro con respecto a los peces todavía no es posible y algunos de ellos sufren la amenaza de la extinción debido a la sobrepesca. La ciencia tampoco ha logrado la erradicación del hambre, dado que aún cuando se multiplican los alimentos, su desigual distribución hace que todavía haya gente que muere de hambre.

Ciegos que vuelven a ver
Un hombre recuperó la vista gracias a un milagro de Jesús. Hoy en día, las cataratas y la miopía severa se corrigen fácilmente a través de un procedimiento de tan sólo 15 minutos con cirugía láser.

Resurrección de Lázaro
Quizás uno de los milagros más emblemáticos de Jesús sea la resurrección de Lázaro. Esto, hasta ahora, nunca ha sido logrado por la ciencia. Actualmente se trabaja en métodos para la “resurrección” respecto de estados cercanos a la muerte, como la "animación suspendida". En este caso, los procesos metabólicos se congelan para que los médicos tengan más tiempo para analizar la situación, evitar la pérdida de sangre y tratar el trauma. (History Latinoamérica)

En este sentido se puede estar de acuerdo en los conceptos de quien no cree en Dios, al querer ellos tener una demostración plena y acabada de todo lo que nos rodea, ciertamente la ciencia o los hombres han fallado en tratar de explicarlo todo científicamente, no podemos demostrar algunas de las grandes maravillas del Universo y la ciencia tampoco, a través de los años han aparecido avances tecnológicos y científicos que siglos atrás serian considerado locura y hoy simplemente se convive con ellos como parte normal del diario vivir.
Entre la misma comunidad científica se ha cerrado a sus pares con descubrimientos que más tarde revolucionaron el conocimiento,
cada día, cada año aparecen nuevas pruebas y señales de que existe la mano de un creado invisible en el universo.

Rechazar un milagro porque no tiene explicación científica sería lo mismo que el rechazo de siglos atrás sufrió Galileo, Copérnico, Tesla, etc., se dice que al menos 24 premios Nobel en sus primeros trabajos científicos fueron rechazados o al menos ignorados.

“Algunos descubrimientos son "prematuros", se anticipan a su época y no encajan fácilmente en el marco conceptual de las teorías dominantes, de ahí el rechazo por parte de la propia comunidad científica” (estadounidense laureado con el Nobel de Medicina, Jack W. Szostak)

Por dar un solo ejemplo: Kary B. Mullis (Nobel de Química en 1993) y sus trabajos iniciales sobre la reacción de la polimerasa -reacción que dio origen a las pruebas de ADN que utiliza la Policía-, fueron rechazados por Nature y Science, según este investigador.

La ciencia es posible porque se basa en un modo fijo y propio de actuar la materia, que fluye de su naturaleza, de lo que ES.
Pero tanto la existencia como la actividad de los seres materiales -creados- dependen en todo momento del Creador, que libremente dio existencia a la materia y la dotó de esas propiedades que determinan su evolución. Por una razón suficiente de orden superior, el Creador puede actuar en forma extraordinaria para modificar el modo normal de actuar la materia, dando así una indicación de su presencia todopoderosa. Esto es lo que aceptamos como la posibilidad de un milagro. Negar a priori tal posibilidad es arbitrario y carece de base lógica.


LOS MILAGROS EN GENERAL

El acto de transmutación mediante el cual se tornó el agua en vino fue manifiestamente un
milagro: un fenómeno incapaz de explicarse, mucho menos de demostrarse por lo que consideramos la operación común de la ley natural. Este fue el principio de sus milagros, o como lo expresa el Nuevo Testamento, sus "señales". 

En muchos pasajes de las Escrituras los milagros son llamados señales, también maravillas, prodigios, virtudes, obras, singulares maravillas, etc.' 

No se realizaría el efecto espiritual de los milagros, si no impulsaran a quienes los vieran, a asombrarse, maravillarse, reflexionar e inquirir dentro de sí; basta con los engaños y artificios para causar una simple admiración o sorpresa. Ninguna manifestación milagrosa de poder divino tendría la facultad para producir un efecto espiritual, si no impresionara. Además, todo milagro es una señal del poder de Dios; y se ha demandado esta clase de señales a los profetas que han afirmado hablar por autoridad divina, aunque no en todos los casos se dieron tales manifestaciones. 

Ningún milagro se le atribuye al Bautista; pero el Cristo declaró que era más que profeta;6 y en las crónicas de algunos de los profetas más antiguos, ninguna mención se hace de milagros. Por el contrario, cuando Moisés fue comisionado para liberar a Israel de Egipto se le dio a entender que los egipcios buscarían el testimonio de milagros, y fue facultado abundantemente para tal objeto.

Los milagros no pueden contravenir la ley natural, antes se efectúan mediante la operación de leyes que no se conocen universal o comúnmente. La ley de gravedad obra en todo lugar; pero, al parecer, se nulifica por la aplicación local y especial de otras agencias. Por ejemplo, mediante la fuerza muscular o un impulso mecánico, una piedra es elevada del suelo, sostenida en el aire o lanzada al espacio. Sin embargo, la gravedad está obrando en cada uno de estos casos, aun cuando alguna otra energía localmente superior modifique sus efectos.

El concepto humano de lo milagroso se desvanece al grado que aumenta la comprensión de la forma en que se lleva a cabo. Lo que se realiza con las invenciones modernas de la telegrafía y telefonía, con o sin hilos, la transformación de la potencia mecánica en electricidad, con sus innumerables aplicaciones actuales y posibilidades futuras aún, el desarrollo del motor de gasolina, el progreso actual de la navegación aérea—todas estas cosas han cesado de ser milagros en el concepto del hombre, porque hasta cierto grado, todos se entienden y están bajo el dominio de la agencia humana, además de lo cual son de operación continua y no sobrenatural.

Arbitrariamente solemos clasificar los milagros como fenómenos inusuales, especiales o transitorios, efectuados por una agencia que sobrepuja el dominio del hombre.

En un sentido más general, toda la naturaleza es un milagro. El hombre ha aprendido que la plantación de las semillas de la uva en un terreno conveniente puede conducir, con el cultivo apropiado, al crecimiento de lo que será una viña madura y fructífera; pero, ¿no está comprendido un milagro, aun en lo que respecta a métodos inescrutables, en ese desarrollo? ¿Es menor el elemento del milagro verdadero en el curso natural, así llamado, del desarrollo de la planta— el crecimiento de la raíz, tallo, hojas y fruto, junto con la elaboración final del sabroso néctar de la viña—que en lo que tiene apariencia de sobrenatural en la transmutación del agua en vino, como aconteció en Cana?
Reflexionando los milagros efectuados por Cristo, forzosamente tenemos que reconocer la operación de un poder que sobrepuja nuestro actual entendimiento humano.

La ciencia aún no ha avanzado lo suficiente en este campo para analizar y explicar. Negar la realidad de los milagros, apoyándose en que por no poder uno entender el medio, los efectos declarados son ficticios, es imputar a la mente humana el atributo de la omnisciencia, dando a entender que lo que el hombre no puede comprender no puede ser, y por consiguiente, puede comprender todo lo que es. Hay tan plena comprobación para los milagros que se han escrito en los Evangelios, como para los muchos acontecimientos históricos que ni piden ni exigen pruebas adicionales. Para el que cree en la divinidad de Cristo, hay atestación suficiente para los milagros; al incrédulo, sólo le parecen mitos y fábulas.

Para entender las obras de Cristo, uno debe conocerlo como el Hijo de Dios; al hombre que todavía no ha aprendido a conocer, a toda alma honrada que desea buscar al Señor, se extiende la invitación: "Venid y ved." (James E. Talmage )


"Un profesor de la Universidad de Berlín propuso un desafío a sus alumnos con la siguiente pregunta: 

“¿Dios creó todo lo que existe?"
Un alumno respondió, valientemente:
Si, Él creó…
¿Dios realmente creó todo lo que existe?
Preguntó nuevamente el maestro.
Sí, señor, respondió el joven.
El profesor respondió: “Si Dios creó todo lo que existe,
¡entonces Dios hizo el mal, ya que el mal existe!
Y si establecemos que nuestras obras son un reflejo de nosotros mismos,
¡entonces Dios es malo!!"

El joven se calló frente a la respuesta del maestro, que feliz, se regocijaba de haber probado, una vez más, que la fe era un mito.

Otro estudiante levantó la mano y dijo:
¿Puedo hacerle una pregunta, profesor?

Lógico, fue la respuesta del profesor.

El joven se paró y preguntó:
Profesor, ¿el frío existe?
¿Pero qué pregunta es esa?… Lógico que existe, ¿o acaso nunca sentiste frío?

El muchacho respondió: "En realidad, señor, el frío no existe.
Según las leyes de la Física, lo que consideramos frío, en verdad es la ausencia de calor.
Todo cuerpo u objeto es factible de estudio cuando posee o transmite energía; el calor es lo que hace que este cuerpo tenga o transmita energía”.

Y, ¿existe la oscuridad? Continuó el estudiante.

El profesor respondió:
Existe.
El estudiante respondió:
La oscuridad tampoco existe.
La oscuridad, en realidad, es la ausencia de luz.
“La luz la podemos estudiar, ¡la oscuridad, no!
A través del prisma de Nichols, se puede descomponer la luz blanca en sus varios colores, con sus diferentes longitudes de ondas.
¡La oscuridad, no!
“¿Cómo se puede saber qué tan oscuro está un espacio determinado?
Con base en la cantidad de luz presente en ese espacio.”
“La oscuridad es una definición utilizada por el hombre para describir qué ocurre cuando hay ausencia de luz.”

Finalmente, el joven preguntó al profesor:
Señor, ¿EL MAL EXISTE?

El profesor respondió: Como afirmé al inicio, vemos estupros, crímenes, violencia en todo el mundo. Esas cosas son del mal.

El estudiante respondió:
“El mal no existe, Señor, o por lo menos no existe por sí mismo.
El mal es simplemente la ausencia del bien…

De conformidad con los anteriores casos, el mal es una definición que el hombre inventó para describir la ausencia de Dios.”

Dios no creó el mal.
… El mal es el resultado de la ausencia de Dios en el corazón de los seres humanos.

Es igual a lo que ocurre con el frío cuando no hay calor, o con la oscuridad cuando no hay luz.

El joven fue aplaudido de pie, y el maestro, moviendo la cabeza, permaneció en silencio…

El director de la Universidad, se dirigió al joven estudiante y le preguntó:

¿Cuál es tu nombre?

Me llamo ALBERT EINSTEIN..."

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